viernes, 9 de mayo de 2014

Jaume Barberà entrevista Jorge Vestrynge i Ramon Cotarelo a Vic





Jaume Barberà entrevista Jorge Vestrynge i Ramon Cotarelo a Vic

Els dos pensadors espanyols es mostren partidaris del dret a decidir dels catalans

El programa "Retrats" es va emetre pel C33 aquest dimecres

 | Actualitzat el 08/05/2014 a les 14:01h


El periodista Jaume Barberà va enregistrar el passat 16 d’abril a Vic una entrevista del seu programa “Retrats” al canal 33. El convidats eren dos personatges molt particulars: Jorge Vestrynge, l’expolític i professor titular de Ciències Polítiques i Sociologia de la Universitat Complutense de Madrid, i Ramón Cotarelo, catedràtic de Ciències Polítiques i Sociologia de la UNED. El programa (al vídeo, íntegre) es va emetre aquest dimecres.

Els dos pensadors espanyols es mostren molt crítics amb la qualitat democràtica i política de l'Estat i es declaren favorables al dret a decidir dels catalans. Durant l'entrevista, Jaume Barberà planteja als seus dos convidats el dilema de "Quo Vadis Hispania", o, dit d'una altra manera, quins són els principals problemes que afronta actualment l'estat espanyol, al marge del procés sobiranista català.

El programa va escollir la ciutat de Vic per ser un dels seus bressols del procès independentista, un dels eixos de la conversa. L’entrevista va tenir lloc a dalt del balcó de l’Ajuntament, que dóna a la plaça Major, amb l'estelada com a decoració principal, i a la terrassa del bar Snack. A més, els dos entrevistats van poder visitar una pastisseria on se’ls va explicar què era una mona.

"Retrats" no és un programa clàssic d'entrevistes. Es basa en la conversa i es vol crear un clima que permeti que els protagonistes exposin els seus coneixements en confiança, complicitat i sense presses. Es tracten diverses temàtiques.

Una trajectòria política de tots colors

Vestrynge, nascut a Tànger, té una trajectòria política sorprenent. Actualment és professor titular de la Facultat de Ciències Polítiques i Sociologia de la Universitat Complutense de Madrid. Va iniciar la seva carrera en el si del neofeixisme francès, evolucionant després cap al neocomunisme. Llavors, molt vinculat a Fraga Iribarne, va ser un dels fundadors d’Alianza Popular (AP) i va ser diputat per aquest partit entre 1982 i 1989, i secretari general entre 1979 i 1986. Després va començar un viratge ideològic cap a postures més humanistes i el 1988 va sol·licitar l’ingrès al PSOE. El partit socialista el va admetre el 1993 però es va acabar donant de baixa per les guerres de Iugoslàvia i Iraq i, entre d’altres coses, perquè la quota s’havia de pagar pel banc, una obligació complicada, segons ell, per als obrers que haurien de ser militants del partit.

El seu canvi de rumb cap a l’esquerra va viure un nou episodi quan va ser assessor del Partido Comunista de España (PCE) i d’Izquierda Unida (IU). El maig de 2012 va ser un dels desallotjats per la Policia Nacional d’un centre social ocupat a Madrid. I el març de 2013 no va dubtar en participar en un “escrache” convocat per la Plataforma d’Afectados per la Hipoteca (PAH) davant del domicili de la vicepresidenta del govern espanyol Soraya Sáenz de Santamaría.

El madrileny Ramon Cotarelo, per la seva banda, va ser vicerector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, entre 1984 i 1988. Es autor de nombrosos articles en revistes especialitzades i ha traduít a l’espanyol autors clàssics i contemporanis, com Norbert Elias, Georg Simmel o Jürgen Habermas.

Cotarelo argumenta amb claredat que la transició espanyola va ser el resultat de la por. S'hi va arribar per la fusió de dues pors: la por de la dreta a perdre els seus privilegis i la por de l'esquerra a tornar a ser víctima de la repressió. Segons ell, l'actual dreta nacionalista espanyola, en connivència amb l'Església catòlica, no representa Espanya. Representa menys de la meitat d'Espanya, però s'ha imposat sobre la resta. Es declara nacionalista espanyol, però està a favor que els catalans decideixin lliurement si volen continuar a Espanya.


Jaume Barberà amb Ramon Cotarelo i Jorge Vestrynge, al balcó de l'Ajuntament de Vic. Foto: Adrià Costa

España ya está rota



España ya está rota

Sólo puede negar esa evidencia quien cree que un Estado se puede construir por el sometimiento de los ciudadanos a la fuerza. Y eso no es posible dentro de la Unión Europea




España ya está rota, nadie se engañe. A estas alturas, quien desee realmente que exista debe aceptar que ya no es momento de amenazar, sino de idear y construir puentes; no es tiempo para guerreros, sino para ingenieros. Esa fractura es tan evidente que la escriben con titulares los observadores desde otros países, pero aquí simplemente se niega su existencia: "Aún no pasó nada y no va a pasar". Pero ya pasó.
Cuando la mayor parte de una sociedad que se define a sí misma como un país propio no acepta la situación vigente dentro del Estado y quiere decidir su futuro, y cuando el Estado, la mayoría del Parlamento y el Gobierno le niegan ese ejercicio democrático, sólo quien no crea en la democracia puede decir que no hay una división profunda. Sólo puede negar esa evidencia quien cree que un Estado se puede construir por el sometimiento de los ciudadanos a la fuerza. Y eso no es posible dentro de la Unión Europea.
Como esa evidencia no es aceptada por los poderes que ocupan el Estado, continúa cada día la misma dialéctica en la política y los medios de comunicación, que son la misma cosa. Hay que tomar muy en consideración la afirmación de Rajoy de que unos y otros "somos los mismos". Probablemente tiene razón refiriéndose a las actuales políticas económicas europeas y a la alianza entre la democracia cristiana y la socialdemocracia alemana. Y probablemente también se refiere al entendimiento político entre las grandes empresas, PP y PSOE, un acuerdo tanto sobre la monarquía como sobre los límites de la soberanía de Catalunya. Conjurados alrededor de la Constitución vigente, para negar un nuevo proceso constituyente, y con toda la artillería pesada del sistema de medios de comunicación español, parte fundamental de ese entendimiento. En las facultades de periodismo alguien estudiará algún día, si no es ahora, cómo la prensa española comenzó a llamar "banda" por indicación del Ministerio del Interior, como si fuese una cuadrilla, a una organización terrorista como ETA; con lo mismo, estudiarán la serie de calificativos al proceso político catalán: "órdago separatista", "desafío independentista"...
Naturalmente en ello juegan un papel importante los intelectuales ofreciendo sus puntos de vista. Hay que partir de que los intelectuales existen pues, sin remontarse a Atenas y a Platón con sus reflexiones ni a los análisis de Marx sobre la división social del trabajo, en una sociedad compleja como la nuestra es evidente que hay personas que por su profesión se dedican por diversos caminos al análisis social. Y, aunque podamos discutir si sus juicios son más juiciosos y útiles a la sociedad, como existen es lógico plantearse cómo ejercen su función. Porque ya que, a través de los medios, se les facilita ejercer cierto poder también tienen cierto peligro.
Las cabeceras de prensa madrileña ofrecen de forma unánime cada día una dieta rigurosa de denuestos a los catalanes que tiene sus matices de un periódico a otro. El País, y es el que admite más matices, está ofreciendo cada día una tribuna muy crítica con el deseo de independencia de una parte de los catalanes y con el deseo de votar para decidir su futuro de la gran mayoría. Una de hace unos días de un profesor de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras, daba el tono en que se pueden escribir acerca de esas cosas. A lo largo del texto se hacen juicios de valor sobre las intenciones de "las fuerzas nacionalistas" (se refiere únicamente a las catalanas, no a las españolas) y la Generalitat. No hay por qué dudar de la sinceridad de De Carreras, imaginamos que sus sospechas nacen de sus propias experiencias personales, pero si aceptásemos su visión de la sociedad catalana nos hallaríamos frente a un pueblo de idiotas manipulado por taimados canallas. Desde luego, a un país tan mezquino y estúpido lo mejor sería decirle "es verdad, no os queremos. Largaos de una vez".
Comienza calificando lo que vive la sociedad catalana de "enfermedad", "se suponía que Cataluña sufría un simple estado febril (...), el alcance de la enfermedad es bastante más grave porque su causa no está en una estratagema táctica de los dirigentes nacionalistas, sino en el resultado de una labor callada, desarrollada desde hace muchos años en el seno de la misma sociedad catalana". Entiendo que atribuye la causa de esa "enfermedad" social a una conspiración y en adelante la tribuna se dedica a dibujar ese plan: "Digo que este proceso ha sido inteligente porque, a pesar de haberse llevado a cabo de forma premeditada y perseverante, una buena parte de los catalanes no se han dado cuenta de la manipulación, sigilosa y astuta a la que han estado sometidos. En efecto, desde el primer momento, las fuerzas nacionalistas han ido presionando para conseguir la hegemonía política, social y cultural dentro de la sociedad catalana las fuerzas nacionalistas han conseguido el apoyo activo y pasivo de los partidos de izquierda, tanto el PSC como ICV-IU, así como de los sindicatos CCOO y UGT, las patronales y otros muchos sectores de la llamada sociedad civil, desde las asociaciones de maestros y de padres en las escuelas hasta los clubes y federaciones deportivas".
Somos libres de creer una interpretación así, pero de lo que afirma se deduce que caso de existir una conspiración de ella participa casi toda la sociedad catalana. El mismo relato niega la trama de unos pocos taimados, y confirma lo que dicen todas las encuestas, que la sociedad catalana está muy decidida a decidir. El autor da a continuación una explicación a esa "inapreciable colaboración" de todas esas organizaciones y personas, está "generosamente subvencionada por la Generalitat".
A continuación detalla las líneas estratégicas del proceso y detalla los instrumentos de los conspiradores: "Desde la Generalitat, a través de sus instrumentos de agitación y propaganda. La Generalitat ha ejercido un estrecho control sobre la sociedad civil a través, primero, de su influencia en las asociaciones y fundaciones, colegios profesionales y centros de enseñanza; y, segundo, por la supeditación de los medios de comunicación públicos y el predominio sobre muchos privados". Para el autor todo ello fue el "caldo de cultivo" de "la enfermedad".
Creo que se le pueden hacer muchas objeciones a una tesis así, la primera es que aceptarla implica subestimar casi hasta el racismo a la población catalana. La segunda, que lo que él atribuye a "las fuerzas nacionalistas" es lo que pretende cualquier fuerza política con ideología, sea de derechas o de izquierdas, españolista o catalanista: que su ideología sea hegemónica en la sociedad y conservar el Estado existente tal como está o bien crear uno nuevo. Y es legítimo siempre que sus objetivos sean democráticos y se efectúe por medios democráticos, por la libre voluntad de la población. Lo contrario, creer que las fuerzas nacionalistas catalanas son malas y las nacionalistas españolas son las buenas es simplemente una estigmatización a priori que beneficia a una de las partes. Y, tercera, acerca de las relaciones entre el poder político y los medios de comunicación: no dudo de que existan esas coyundas reprobables y nefastas para la libertad de opinión, pero a mí me parece que describe con más precisión lo que ocurre en Madrid que lo que ocurre en Catalunya, donde la gente se mueve y escoge entre los medios de comunicación de aquí y los de allí.
La ideología de De Carreras y su interpretación de las cosas son tan legítimas como muchas otras, pero me parece evidente una implicación personal tal que produce visiones completamente deformadas de un debate democrático y de una sociedad. Y visiones tan subjetivas y subjetivizadas sobre Catalunya son comunicadas asiduamente en los medios que nos llegan.
Creo que los intelectuales deberían ofrecer mucho más que eso a la sociedad, pero no acabo de ver que en un momento tan delicado se oigan o se lean voces que enfríen, analicen con objetividad, serenen y ofrezcan puntos de encuentro. Supongo que en el futuro alguien se preguntará dónde estaban los intelectuales españoles. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Ciudadanos, el PP i la premsa internacional


Ciudadanos, el PP i la premsa internacional

«És prodigiós que persones que El Mundo o La Razón com a paradigmes de la premsa lliure i independent tinguin el desvergonyiment d’acusar el FT de deixar-se comprar»

 
El nivell del debat per la banda unionista no ha estat mai, diguem-ne, brillant. Es detecta una manca alarmant de profunditat i autocrítica, i una tendència a la caricatura que fa riure. Fa poc, l’exdirector d’El Periódico, Rafael Nadal, que no és exactament un sobiranista, ho posava de manifest en un article a La Vanguardia: en el debat sobre la independència, sembla que només hi ha un bàndol que es pren seriosament la molèstia de buscar arguments i convèncer els indecisos, mentre que l’altre només busca titulars i aplaudiments dels ja convençuts.

Una mostra ben clara han estat les reaccions a la publicació, per part del Financial Times, d’un editorial en el qual s’emplaça a Mariano Rajoy a moure fitxa i a presentar una oferta acceptable als catalans en forma de tercera via. Quina ha estat la reacció del PP i de Ciudadanos? Acusar de corrupció el FT, un dels diaris més prestigiosos del món, ja que la Generalitat... hauria pagat 300.000 euros per l’article!

Per a qualsevol persona que sàpiga alguna cosa de com funcionen el món i el periodisme, aquesta és una animalada com una catedral. En aquest assumpte, al PP i Ciudadanos se’ls noten els tics autoritaris i la vella dita del “cree el ladrón, que todos son de su condición”. És clar: a Espanya estan acostumats a una premsa i una televisió que tenen un nivell de manipulació i interferència partidista insòlites. Els diaris de la Brunete Mediàtica arriben a unes cotes excepcionals. I no cal dir el que passa a TVE cada cop que el govern de Madrid passa de PP a PSOE i viceversa. És realment prodigiós que persones que consideren  El Mundo o La Razón com a paradigmes de la premsa lliure i independent (!?) tinguin el desvergonyiment d’acusar el Financial Times de deixar-se comprar a canvi de 300.000 euros pel president de la Generalitat.

Amb tot plegat, queda clar que Ciudadanos i el PP rebutgen el debat. No els interessa entrar en el contingut d’un editorial del FT, com abans no ho han fet amb altres d’anàlegs del The Wall Street Journal o el The Economist. Debatre? Per a què? És molt més fàcil i dóna més titulars dir que la Generalitat compra els diaris de Londres (!?). És una prolongació de les cançonetes de sempre: el procés sobiranista és culpa d’un rentat de cervell de l’escola, o de TV3, o de l’avarícia de les elits catalanes, o de la por d’Artur Mas a perdre la poltrona, o d’una conxorxa ordida entre ETA i els islamistes, o del clima de terror (¡?) que es viu als carrers d’arreu de Catalunya.

És més fàcil parlar de totes aquestes bajanades que no pas debatre seriosament. És per això que l’unionisme està perdent el debat per golejada i només obté els aplaudiments dels hooligans. Per simple incompareixença. 

Plurilingüisme selectiu


Plurilingüisme selectiu

«Em demano què hauria passat si, en comptes d'una conversa telefònica entre dues persones lusoparlants, s’hagués tractat d’alguna de les concursants catalanes»

 
Hi ha un programa en una televisió espanyola que consisteix a tancar una sèrie de gent en una illa, enmig de l’oceà, gent sembla ser que coneguda en el món dit del cor, en algun cas una mica “friqui”. La cosa sembla que consisteix a veure qui és capaç de sobreviure a les diferents adversitats fins al final, adversitats no sols climatològiques, sinó també de duresa en les condicions de vida, alimentació escassa i tots els problemes que comporta la convivència per a la condició humana, en un context hostil. Programes d’aquest tipus i, segurament, en contextos encara més extrems, solen ser habituals en moltes televisions privades d’arreu del món i, pel que sembla, amb un cert èxit. No entraré ara a manifestar el meu parer sobre aquest tipus de programes, sinó que em referiré, tan sols, a un aspecte concret que hi ha ocorregut aquest mateix dilluns.

Entre els diversos participants d’aquesta edició hi ha un parell de catalanes i una portuguesa, germana aquesta del jugador de futbol Cristiano Ronaldo. Si he comprès bé el que m’expliquen, els organitzadors preparen alguna sorpresa agradable als concursants per a fer-los més suportable l’estada en aquest lloc remot, com ara visites inesperades d’algun familiar o bé converses telefòniques produïdes per sorpresa. El 5 de maig, la germana de Ronaldo va rebre una trucada telefònica, en directe durant el programa, i va poder parlar amb la seva mare, lògicament en la seva llengua, el portuguès. Des del punt de vista formal tot va ser impecable i normal, el presentador demanava a la concursant si podia anar traduint el que deia la seva progenitora  i, fins i tot, l’animava a continuar la conversa, tot dient-li: “parla, parla en portuguès!”, com correspon a un registre espontani entre persones que tenen aquest idioma com a propi. Fins aquí, tot molt civilitzat i educat, sense cap problema, ni cap reacció de desaprovació per part del públic present al plató. Lògic, vaja...

Em demano què hauria passat si, en comptes de facilitar una conversa telefònica entre dues persones lusoparlants, s’hagués tractat d’alguna de les concursants catalanes, fent-la petar amb la mare. Hi hauria hagut la mateixa actitud de tolerància idiomàtica i respecte civilitzat cap al català, llengua oficial per a uns quants milions de ciutadans de l’estat espanyol, com hi va ser per al portuguès, oficial a l’estat veí però no a Espanya? Vistos els precedents i una simple ullada a la quotidianitat és evident que no. Hauríem sentit el conductor del programa dient ”parla, parla en català” o bé, “pots traduir-nos què diu ta mare, sisplau?”, enmig del silenci còmplice del públic i la simpatia de tothom? M’atreveixo a avançar-ne una resposta negativa. Espanya és radicalment i militantment intolerant amb la diversitat lingüística que es produeix a l’interior de les fronteres del seu estat. A Espanya només hi ha lloc per a una sola llengua: la seva. Malgrat la constitució, els estatuts d’autonomia i les diverses lleis de política lingüística, la frase franquista que omplia els carrers del nostre país un cop hi senyorejava l’exèrcit d’ocupació, els anys quarantes, continua tenint la mateixa vigència emocional, psicològica i cultural: “Si eres español, habla español”. Doncs, miri, no.

Està vist que Espanya només respecta altres llengües i el seu ús amb normalitat en tots els àmbits, si es tracta de ciutadans no espanyols, és a dir, d’un altre estat. Ja sabem, doncs, que és allò que hem de fer si volem que Espanya ens tracti amb  respecte: convertir-nos en ciutadans d’un altre estat i com més aviat millor. És, en realitat, l’única cosa que entén. Clar que, si el 1640, les coses haguessin anat d’una altra manera i en comptes d’independitzar-se Portugal d’Espanya ho hagués fet Catalunya, tot resolt, i ara assistiríem a la mateixa escena, però al revés.

El presentador animaria a parlar en català la concursant, en demanaria amb normalitat la traducció i, acabada la conversa, el públic aplaudiria amb cortesia. Pobra, però, de la germana de Ronaldo, ciutadana espanyola de llengua portuguesa, si hagués gosat, però, d’expressar-se en portuguès, en una televisió del seu estat! La desaprovació del públic s’hauria fet sentir i la xarxa s’hauria omplert de missatges xenòfobs fent referència a la mala educació de la concursant, atès que parlava “para toda España”, com passa sempre, cada dia, en milers de circumstàncies diverses, però sempre amb el mateix fons. Així són les coses. O sigui que, com que és “para toda España”: adiós, muy buenas y que ustedes lo pasen bien!

Espanya i els "papers de Salamanca"


Espanya i els "papers de Salamanca"
"A Espanya li costa moltíssim reformar-se, i al mínim intent apareixen anticossos que pressionen cap a la involució"
Editorial
Els 43 ajuntaments catalans que reclamen el retorn dels 'papers de Salamanca', que els van ser espoliats pel franquisme, interposaran un contenciós administratiu davant dels tribunals per exigir-ne la restitució si el ministeri de Cultura es torna a negar a retornar-los. El retorn de la documentació incautada per l'exèrcit franquista és un dels múltiples acords entre Catalunya i Espanya que mai no s'ha acabat de complir. No ho han resolt ni els governs del PP ni els del PSOE, per més que de promeses se n'hagin escoltat moltes, sobretot en període electoral. Ara fins i tot s'ha creat una entitat a Salamanca que reclama la marxa enrere de la restitució, apel·lant a un esotèric expoli a la inversa. A Espanya li costa moltíssim reformar-se, i al mínim intent apareixen anticossos que pressionen cap a la involució. És un projecte tan i tan rígid, tan inflexible, que s'ha trencat.

Ha sonat l’hora de resituar Catalunya


Ha sonat l’hora de resituar Catalunya
"Si es vol evitar un xoc de trens, caldrà trobar alguna tercera via entre la recessió i un “statu quo” com l’actual que ja és inservible i rebutjat"
Normalment, les editorials del Financial Times van a missa i, per això, va ser gratificant de llegir ahir el que van dedicar al nostre país. Es titulava “Es l’hora d’actuar en la crisi de Catalunya”. Segons el prestigiós diari, bíblia econòmica per excel·lència, és possible que la separació d’Espanya fos un gran error, però l’autonomia és necessària. Es de suposar que es refereix a un autogovern real i blindat contra recentralitzacions, vulneració de competències exclusives i constantment erosionat per l’administració central, el Tribunal Constitucional i d’altres jurisdiccions dedicades a desvirtuar, aigualir, duplicar o amorrea l’Estatut com si no fos vigent aquí el principi de “pacta quantumquique nuda, servanda sunt”. Segons el rotatiu londinenc, Catalunya és l’ombra que plana sobre el futur polític d’Espanya sense que s’albiri cap senyal de resolució sobre la demanda de independència formulada per milions de ciutadans catalans.

Ja fa segles que aquest debat va fluctuant, però és ara, amb 7,5m. d’habitants que la reivindicació secessionista es planteja amb més energia que mai. L’estimació és que un 75 % dels catalans volen un referèndum sobre aquesta qüestió. I les motivacions, a part de la historia, la cultura i la llengua pròpia són principalment econòmiques. Durant moltíssims anys els seus impostos s’han dedicat a ajudar la resta de l’estat espanyol. I el sentiment és de que el rescat dels altres territoris a costa seva és cada vegada més dolorós. Segons el F.T., Mariano Rajoy sosté que un referèndum de consulta seria contrari a la Constitució del 1978. I al reves del que han fet els britànics amb Escòcia, el parlament no ha autoritzat el recurs a les urnes cosa que obligarà a trobar alguna via de sortida per a un sentiment popular tan intens.

Si es vol evitar un xoc de trens, caldrà trobar alguna tercera via entre la secessió i un “statu quo” com l’actual que ja és inservible i rebutjat. No hi fa res que hi pugui haver algun risc (menys que a Escòcia) de cara a la UE, la moneda, etc., el que caldria seria modificar la Constitució en clau molt més autonomista i garanties de respecte a les noves atribucions sense deixar-los a expenses d’un govern central insadollable i “inassequible al desaliento como las viejas falanges de Galicia”, a l’hora de recuperar poders i no suprimir organismes que ja no són legals a Madrid si, p. ex. el comerç i el Turisme han estat ja traspassats. Caldria també tenir un regim fiscal que reduís l’espoli d’un dèficit excessiu i desproporcionat que converteix la solidaritat en un abús que situa als receptors d’ajudes en una posició de més riquesa que els donants i que trenca l’elemental criteri d’ordinalitat que no permet col·locar el que fa les aportacions per sota del que se’n beneficia. I evidentment un mínim del 8% del PIB transferit cada any als menys productius és un tracte insuportable. A part, que clama al cel que els serveis públics de Catalunya estiguin infrafinançats en odiosa comparació amb les altres zones beneficiades.

Finalment, que Rajoy no es faci il·lusions, perquè encara que hi hagués una recuperació econòmica, cosa no previsible ni en 10 anys, no quedaria apagada la reivindicació de la nació catalana. No es per tant, un caprici efímer i passatger, sino una autèntica reivindicació. El cap de govern espanyol ha de cercar una fórmula harmònica, perquè seria estúpid per part seva amagar-se darrera la Constitució i argumentar que la Carta Magna (per cert, ja modificada sempre ha calgut) bloqueja qualsevol sortida. Es hora d’entendre que no es intocable i que pot donar cabuda a moltes reivindicacions catalans que mereixen rectificacions.

Mentrestant, el govern del PP va implantant el capitalisme de convivència caracteritzat per les participacions encreuades a través de les quals la patronal aplica la mútua del control capitalista. Ara mateix hi ha unes imputacions contra ADIF (RENFE) i Corsan, principal receptora de contractes ferroviaris i amb domini de la família Corsini (CORSAN), cognoms del president de RENFE a l’època d’Aznar. Per part seva, la ministra Bàñez menteix com un villac quan diu que Catalunya ha rebut més de la Seguretat Social del que ha cotitzat. No estem per bromes ni per jocs malabars d’anys i xifres. Ni per la ministra Pastor que segueix aportant allò que s’ha compromès a Catalunya mentre malbarata recursos a zones de trens sense passatgers, autopistes que paguen els demès per falta de trànsit, aeroports sense avions i persistència en frenar el corredor mediterrani i en ressuscitar l’eix central Saragossa-Comfranç que la UE no vol i no subvenciona. I, sobretot, va rebutjar d’aplicar peatges a l’M-50 com a solució per a la nacionalització de les nombroses autopistes que encerclen Madrid. Que allò és un dret i allà no hi ha costum de pagar. En canvi a Catalunya són masoquistes i paguen sense remugar. En fi, resignació germans i a les europees “vota bien i no mireis a quién”.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Els valencians, sols davant el perill?


Els valencians, sols davant el perill?


Rosanna Cantavella


M'ha semblat molt notable l'editorial de Vicent Partal sobre les reaccions a la declaració de Raimon, que temia la independència de Catalunya per les conseqüències que tindria al País Valencià. I han estat molt notables, també, els comentaris dels lectors que acompanyaven l'editorial, perquè realment s'hi mostra un ventall molt variat d'actituds, sens dubte representatives de l'opinió del carrer. La veu amb què m'he identificat més ha estat la molt articulada de Carles Santana. Crec que glossa prou bé l'actitud de Raimon: algú que viu al Principat però que, essent valencià, sent un gran temor per les represàlies que puguen rebre els valencians (els seus parents, els seus paisans) l'endemà de la independència de Catalunya. I no pot fer res més sinó mirar-se-la amb sentiments oposats, mancat de la llibertat necessària per a opinar imparcialment. L'actitud d'algú que és conscient que hi ha una guerra oberta contra la cultura catalana, i que el front de xoc és a les illes Balears i al País Valencià, bombardats quotidianament. Què ens passarà l'endemà de la vostra independència, quan ens quedem aïllats al front? És que pot creure ningú que amainarà l'atac?

A aquells que no us trobeu en aquesta situació, us diré que el missatge que entenem, implícit però claríssim, dels qui ens bombarden és: 'Si Catalunya s'independitza, els maltractaments actuals a la vostra cultura no seran res, al costat del que us farem a valencians i balears. Ens venjarem en vosaltres.' Un valencià a Barcelona (i no diguem ja un valencià a València) pot expressar-se sense por sobre el procés d'independència català, en aqueixes condicions? Ací només se'n parla en veu baixa. I sempre amb aquella incertesa: què ens passarà?, què serà de nosaltres?

Els catalans, tan arrecerats al caliu d'una societat en què fins les classes dirigents han protegit sempre, inequívocament, la cultura pròpia, no sabeu què és que els vostres dirigents (de dreta i d'esquerra) us venguen a Madrid per un plat de llentilles --o per un míser ministeri. Ja puc sentir l'objecció: 'Haver-ne votat uns altres!' I torne al punt bàsic: lleis dràstiques a banda (recordeu que les condicions absurdament draconianes de la llei electoral valenciana es van fer 'ad hoc' contra els partits diferents de PP i PSOE), els valencians que s'han esforçat per informar-se per vies alternatives (i són moltíssims) sí que han votat una altra gent. Però fins ara la majoria han votat segons la informació que tenien a l'abast. I la informació que tenien a l'abast era profundament esbiaixada.

La base d'una democràcia real és la llibertat d'expressió. I no hi ha llibertat d'expressió sense llibertat de premsa: si la població no té accés a punts de vista realment diversos, com es pot garantir que el vot siga realment lliure? I si el vot no és lliure, se'n pot dir democràcia, d'això?

Fixem-nos en la manera com s'ha adquirit fins ara, i com encara en bona part s'adquireix, la informació per les vies tradicionals. A Barcelona, hom pot comprar al quiosc diaris de signe i orientació molt diversos. Els uns cobreixen les notícies que els altres preferirien callar; de manera que, els uns pels altres, la gent ho pot saber tot o quasi, de la seua pròpia societat. Si hom encén el televisor a Barcelona, pot elegir entre un munt de cadenes que també li donen informació des de punts de vista diferents; i la majoria en la seua llengua!

Qui viu en aquesta situació necessita una bona dosi d'empatia per a posar-se en el lloc de gent molt menys afortunada. A aquest esforç d'empatia apel·le jo ara, catalans d'esperit solidari, perquè intenteu entendre una societat emmordassada con la nostra, la dels valencians.

Al País Valencià no hi ha hagut mai una autèntica llibertat d'expressió, en cap període de la democràcia. Per començar, no hem tingut mai tanta varietat de premsa com vosaltres; pobresa i analfabetisme, en temps antics, impedien l'accés de molts a la lectura. Més modernament, hi han influït uns altres factors; però darrere de tots, ha tret el nas sempre una rutina estatal que sembla complaure's a mantenir els valencians tan poc educats com siga possible.

Per això muntar un diari de línia no governamental ha estat ací empresa d'alt risc. Alguns diaris van intentar obrir-se a la majoria silenciada; però no van reeixir. Per què? Per mi, perquè sempre, al darrere de tot, hi apareixia la innominada però omnipresent 'qüestió d'estat': la por de Madrid què els valencians, deixats al nostre albir, revertíssem en allò que ells sempre han pensat que som: catalans. Catalans de segona classe; uns catalans més baixets, més trepitjables. Però catalans. El cas de la defenestració sobtada de Joan Fuster, l'any 1962, de tots els diaris valencians en què col·laborava (recordeu que el 1962 és l'any de 'Nosaltres, els valencians'), ens mostra la mena de pressions polítiques per la 'qüestió d'estat', tradicionals sobre la premsa valenciana.

La brutal repressió, que culmina en la supressió recent de tota televisió i ràdio en català al País Valencià, és en la ment de tothom. Si voleu saber què pensen de veritat els periodistes audiovisuals valencians, revisiteu els últims dies de Canal 9, i veureu que la història valenciana real, quan aconsegueix emergir, és totalment al contrari de les aparences. L'atemoridora dictadura de la cridòria castellanista o blavera (dues cares de la mateixa moneda) que sofrim indica, precisament, l'etern temor del govern estatal a permetre la llibertat de la societat valenciana real. D'ací ve la mordassa.

Doncs sí: és clar que hi ha por, entre els valencians, d'allò que ens puga ocórrer l'endemà de la independiència de Catalunya. I amb raó. Caldrà recordar que l'únic lloc on, en període 'democràtic', s'ha assassinat gent perquè volia mantenir com a pròpies les quatre barres ha estat el País Valencià? Penseu en Miquel Grau; penseu en Guillem Agulló. Caldrà recordar que és al País Valencià on s'ha efectuat, encara fa pocs mesos, una condemna a presó pel fet de parlar català a la guàrdia civil?

Vosaltres, afortunadament, ja heu deixat enrere el que encara és habitual per a nosaltres: viure en el temor constant de ser vexats, insultats, agredits en la nostra pròpia casa sense dret de defensar-nos. Ja no sabeu què és anar en transport públic i sentir-te criticat en veu alta perquè parles valencià al teu fill. Assetjats per gent dedicada a vigilar-nos a cada instant. D'aquesta gent, els uns saben molt bé què fan, ho fan a consciència perquè odien tot allò que no siga castellà; uns altres cobren per fer aquesta tasca; i uns altres, encara, ho fan perquè han estat enganyats per missatges omnipresents als mitjans, que els vénen a dir sempre: 'Mireu cap a una altra banda per buscar culpables a la misèria social en què viviu! No mireu a Madrid!'

Que, en aqueixes condicions, tantíssims valencians hàgem abraçat la llibertat d'expressió i d'informació que ens ha dut internet, no pot estranyar gens. Com tampoc que hi hagués valencians entre els pioners del periodisme digital (Vicent Partal, director de VilaWeb, n'és una mostra cabdal). Sabeu quants valencians cerquen a internet la informació que no troben a l'esquifida premsa de paper local, totalment dependent d'ajudes públiques? Sabeu quants valencians empren internet com a vehicle per a contactar amb unes altres veus i no sentir-se tan sols en la seua mudesa social?

He sentit sovint catalans de bona voluntat que diuen: 'No patiu! Una vegada independitzats, llavors us podrem ajudar, als valencians.' Moltes gràcies, de veritat. Però algú em podria concretar com s'efectuaria aqueixa hipotètica ajuda? Si el govern català es desentén de nosaltres ara, com podem creure que després girarà cent vuitanta graus? No sereu massa feliços com per a recordar-vos de nosaltres? I si us en recordeu i intenteu ajudar-nos, això no serà interpretat internacionalment com ingerència d'un país en els afers d'un altre? Pense en Macedònia; pense en l'Ulster. És ara quan necessitem ajuda i suport, quan necessitem que doneu veu a la denúncia de l'opressió en què vivim perquè volem mantenir la nostra estimada llengua comuna. Ajudeu-nos a existir per al món, donant-nos la veu que no tenim a casa. És ara quan la comunitat internacional ha de veure què ens passa a valencians i balears; el nostre patiment es deu a una mateixa causa.

Quants de vosaltres sou conscients que hem estat valencians els qui, fora del Principat, més hem fet per explicar (infructuosament, per desgràcia) la vostra perspectiva a la resta de l'estat espanyol? Si hi ha algú que us comprèn bé, som nosaltres. Dèficit fiscal? Nosaltres encara més. Autovies de peatge? Manca de ferrocarril modern? Tenim aquests problemes en comú; tenim les mateixes necessitats. Igualment ens humilia ser explotats per gent que no dóna ni les gràcies.

No sabeu quina pena fa sentir-se tan sols. Que Madrid ens tracte com ens tracta, als valencians, això no és sorprenent. Que Barcelona (per dir-ho com Carles Santana) ens excloga tan manifestament de la seua festa, això dol en l'ànima. De manera que, si no els hi convideu, no us estranyeu que siguen pocs els valencians que es puguen permetre el luxe de celebrar-la. Especialment quan tenen les energies dedicades a parar les garrotades que els van caient perquè volen mantenir vives la llengua i la cultura que comparteixen amb vosaltres.

Però que hi haja un clima de temor al País Valencià, revelat en actituds com la de Raimon, no significa que no hi haja motius per a l'optimisme: d'una manera o una altra, les eleccions valencianes de l'any que ve significaran un enorme canvi, i internet en serà la clau. Perquè us en feu una idea: Mònica Oltra és la política valenciana més valorada a les enquestes, amb diferència. Però si els valencians la coneixem bé, no és perquè l'hàgem vist en acció a la televisió, sinó a YouTube. Beneït siga internet, ara com ara l'única veu per a la silenciada majoria valenciana.