sábado, 1 de marzo de 2014

Els Penélope



Toni Aira

Els Penélope
"N'hi ha que aquests dies insisteixen que ja queda menys. Que ja s'apropa. Que finalment passades les eleccions europees Rajoy "farà un gest". Que "es mourà". Que "farà una oferta"
Jo no, però mons pares van ser sempre molt de Joan Manuel Serrat. Ara no ho sé perquè fa temps que ja no visc amb ells, però recordo que a casa la música d'en Serrat sonava molt. I no hi tinc res en contra, però així com algunes cançons seves m'engrescaven força, d'altres em deprimien profundament. Una, trista de debò, "Penélope", descriu una història de soledat i follia. La d'una dona per qui no passa el temps i l'espai és sempre el mateix. Ella esperava un home igual com ara n'hi ha que esperen un gest. Polítics i prohoms fora d'eixe món, de qui escoltar-ne la persistent cantarella del "gest" de Madrid que ha d'arribar per calmar-nos provoca un punt de tristor que em recorda a quan em feien empassar "Penélope".

Segur que ara mateix els ha vingut al cap la imatge de més d'un polític (o la d'un en concret) que se sent molt sol i incomprès perquè li han canviat el tauler polític on havia viscut confortablement durant anys. I no s'hi volen fer. Més i tot, per a ells res no ha canviat, el temps és com si no hagués passat i l'espai polític on es mou la nostra societat troben que és sempre el mateix. Tothom menys ells veu que hem canviat de paradigma, que hem anat passant pantalles, que aquí tot es mou i que per tant seria absurd pensar que això no es dóna també amb la política o amb la relació entre nacions i entre societats.

Na Penélope de la cançó d'en Serrat deia així: " (...) con su bolso de piel marrón y sus zapatos de tacón y su vestido de domingo (...) se sienta en un banco en el andén y espera que llegue el primer tren meneando el abanico". I allà que es floreix, tot esperant un estimat seu que un bon dia li va dir que l'esperés. Tristíssim, perquè de fet es veu que un dia, passats els anys, ell acaba tornant però la dona no el reconeix i l'engega. Igual passarà amb aquells que fa anys i panys van voler creure en promeses de "gestos" que arribarien de Madrid. "Gestos de debò", se n'esperaven. Gestos com aquells que no s'havien donat mai abans però que només de pensar-hi ja reconfortava els qui ho havien apostat tot a creure-hi. I hi persisteixen. Malgrat ZP, malgrat l'experiència de l'Estatut del 2006, o malgrat discursos com el de Mariano Rajoy aquesta mateixa setmana al Congrés en parlar de Catalunya.

Sense bosses de pell marró ni vestits de diumenge, però sí amb escó en molts casos, n'hi ha que aquests dies insisteixen que ja queda menys. Que ja s'apropa. Que finalment passades les eleccions europees Rajoy "farà un gest". Que "es mourà". Que "farà una oferta". Que aquest cop sí, fins i tot a Madrid podrien proposar de tocar la Constitució per fer que reconegui explícitament la llengua catalana o alguna cosa referent a la singularitat del país. I és l'enèsima vegada que passades les dècades, i sense cap indici mínimament plausible que hi apunti, ens diuen que arribarà "el gest". Sí? En tot cas, pinta que ho acabaria fent descaradament massa tard, tan extemporani, tan superat pel pas del temps, que d'arribar, ja ni Els Penélope no el podran reconèixer i abraçar. Trist (per ells). 

Rajoy no gobierna, sólo hace propaganda tramposa

Rajoy no gobierna, sólo hace propaganda tramposa

IU pide el fin de doce años de "devoluciones ilegales" de inmigrantes
Rajoy navega con el viento a favor de los medios.
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Está en curso una formidable operación para ocultar la realidad económica a los españoles, para hacerles creer que las cosas van mejor y que el gobierno lo está haciendo bien. Rajoy ha confiado a esa patraña la suerte de su partido en las elecciones europeas y no repara en límites a ese fin. Hasta el punto de que, por primera vez en la historia de la democracia española, no pocos expertos tienen serias sospechas de que algunas estadísticas oficiales pueden estar siendo manipuladas. Se habla de ello desde hace meses, pero este viernes, cuando el INE anunciaba que el PIB había crecido sólo un 0,17 % en el cuarto trimestre de 2013 –y no el 0,3 % del que Rajoy había alardeado dos días antes, en el debate sobre el estado de la nación– las dudas se han reafirmado hasta convertirse casi en certezas.
Porque el motivo oficial de ese ajuste de las cifras –en casi un 50% de las ofrecidas inicialmente– es que el consumo público se ha desplomado hasta un 4% en términos anuales durante el 4º trimestre. Y las preguntas han surgido casi automáticamente. ¿Cómo es posible que el INE no hubiera detectado esa caída antes de decidir que el crecimiento del PIB iba a ser del 0,3% en ese periodo? ¿Por qué hemos de creernos que hemos salido de la recesión –esto es que el PIB ha vuelto a crecer- cuando el gasto público ha caído de forma tan notable? ¿Quién puede asegurarnos que las demás magnitudes no han sido manipuladas?
Esas cuestiones no son banales, no estamos ante un debate académico. Porque toda la estrategia propagandística del gobierno se basa justamente en ese dato, en que la evolución del PIB ha cambiado de signo, en que ya estamos creciendo y que ese designio va a ser imparable, hasta llegar a un crecimiento del 1% a final de 2014 –los corifeos más enardecidos de Rajoy empiezan a decir sin recato que es incluso posible que más- para llegar al 2% en 2014. Y si resulta que losdatos de este momento están trucados, todo el montaje de las previsiones oficiales –que no son más que previsiones, es decir, a la postre, inventos- puede venirse abajo.
Pero es de temer que el gobierno no cambie de discurso, y menos que reconozca su inevitable participación en el entuerto. Incluso si alguien va más allá de las dudas y se empeña en descubrir con rigor esa posible manipulación estadística y otras cuantas más de las que se ha sospechado en los últimos tiempos. No es fácil que surjan voluntarios para esa tarea, que supera las capacidades de los ciudadanos corrientes y requiere de equipos profesionales con medios adecuados. Por las presiones de toda índole –del gobierno, pero también de los grupos financieros y empresariales a los que esos colectivos suelen estar adscritos- y también porque, antes de emprender ese trabajo arriesgado, pueden temer que nadie o muy pocos se hagan eco de sus resultados.
Porque la "operación engaño" de la que Rajoy parece estar tan ufano, y en la que sin duda viene trabajando desde hace tiempo, requiere de un cómplice imprescindible y fundamental: los medios de comunicación. Y empieza a estar muy claro que La Moncloa ha conseguido ya excluir cualquier elemento de riesgo en este apartado. La manera en que la mayoría de éstos han orquestado el postdebate del estado de la nación –sin salirse un ápice del guión de euforia económica que el líder del PP marcó en su discurso en Las Cortes, ignorando las profundas dudas que este provocó en todos los grupos de la oposición- ha sido demasiado elocuente como para no concluir que el gobierno tiene muy bien atado este capítulo, bastante mejor de lo que lo tenía hace unos meses, antes de los polémicos relevos en los tres principales diarios del país.
Y lo han confirmado los elogios sin límite o, como mucho, las reseñas acríticas, con que éstos y, por supuesto, las grandes cadenas televisivas, han acogido la venta del 7,5 % de las acciones de Bankia en poder del Estado. Ninguno ha recordado, o subrayado adecuadamente, que el propio presidente de Bankia advirtió hace sólo dos semanas que sacar ahora al mercado esos títulos podría no ser conveniente, que era mejor esperar a la acción subiera más y a que se consolidara la tendencia alcista (no fuera a ser que los inversores, unos fondos que se han llevado un chollo, exigieran en el futuro precios tan bajos como ese para volver a comprar).
Cualquiera de esas dudas han sido excluida de las reflexiones de los medios. En ellas ha primado el mensaje propagandístico de La Moncloa, que dice que el proceso de privatización de Bankia es la prueba de que el gobierno está ya dado la vuelta al rescate bancario de hace año y medio, que es una de las lacras que más pesan sobre la imagen de Rajoy. Y, de paso, sirve para alejar las graves sospechas que tienen todos los expertos –otra cosa es que muy pocos lo digan abiertamente- sobre el estado real de salud de la banca española. Unas dudas que la mayoría de los medios ignoran o ocultan: es excepcional la mención del hecho de que los beneficios que han presentado la mayoría de los grandes bancos se debe a que, sin preaviso ni justificación, el gobierno decidió hace unos meses aliviarles del peso que suponían las provisiones de fondos a las que estaban obligados para hacer frente a sus fallidos: que, por cierto, pueden ser de campeonato pues hay quien teme que la cifra real de morosidad –que está ya en el récord histórico del 13,6% sobre el total de créditos- puede ser en realidad de cerca del doble.
La marcha de las exportaciones –el gran activo de Rajoy- es otro engaño. Que no dice, y pocos lo denuncian, que se han parado en el segundo trimestre de 2013 y han caído significativamente en los últimos meses del año. Del paro del 26% ya casi ni se habla en los grandes medios. Y se hablará aún menos de aquí a que lleguen las europeas.
Frente a una patraña tan grande e intolerable como la que está en curso, cabe un consuelo: que varios sondeos dicen que la gran mayoría de los ciudadanos sigue pensando que la economía está muy mal y que no se cree los mensajes optimistas del gobierno. Pero no está dicho que una parte de esa gente no termine sucumbiendo a la presión de su propaganda. No porque ésta le convenza. Sino porque se canse de remar contra la corriente oficial, contra los mensajes que cada día le bombardean desde todas partes. Goebbels enseñó que eso funciona.

El Príncipe sin 'vasallos'





El Príncipe sin 'vasallos'

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El príncipe saludando a una mujer que supuestamente pedía limosna...
El príncipe saludando a una mujer que supuestamente pedía limosna...

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“Mientras estén controlados, todos esos republicanos y demás antimonárquicos serán una prueba de que existe la libertad de expresión, de que ésta es una monarquía constitucional. Porque eso es lo que necesita el mundo, mi querido Príncipe: dictaduras liberales”. Vino a decir, el escritor y periodista mexicano Fernando del Paso.

Esta semana hemos tenido la ocasión de presenciar detalles elocuentes sobre esa aseveración. España se vanagloria de ser una democracia, una monarquía parlamentaria, de repartir la igualdad entre todos sus súbditos. Pero lo hace según le va la feria en ello. Hemos dado fe de como el Gobierno respaldaba el viaje del Príncipe a Catalunya en su visita de tres días, con el desembarco de un importante lobby‘españolista’ de personajes con fuertes raíces franquistas, o imputados por fraude fiscal, entreotras lindezas. No es además por el desprecio a laAgència Catalana de Notícies (ACN), en la que la celebración de la cena en casa del presidente deGrupo Godó, la foto realizada solo ha sido autorizada a la agencia estatal EFE. Es que esos tres días han dado para mucho. Han servido para dejar mucho más claro que aquí no se está equivocado cuando se reitera una y otra vez, el talante y la desvergüenza con la que se comportan esos ‘españolistas’, y los otros, hacia Cataluña.

A este príncipe le estan desertando a pasos agigantados los ‘vasallos’ de Catalunya. Esa población cansada de tanta esclavitud moral, que demuestra su rechazo a seguir con más sumisión y mansedumbre forzada. Que gesto de gallardía contra esa dictadura feudataria ha tenido el ciudadano Àlex Fenoll este pasado lunes cuando Felipe VI, en su visita al Mobile World Congress le ha saludado y este ‘siervo’ le ha negado el apretón de manos. El asistente ha respondido que "no son amigos" y que le devolvería el saludo cuando "nos dejéis votar en la consulta". La afrenta ha tenido que dolerle al heredero de la corona de forma singular, pues volvió tras sus pasos para recriminarle tal afrenta. A todo un príncipe acostumbrado a que sus plebeyos le rindan pleitesía. Le va a doler por mucho, mucho tiempo...

¿Para qué es necesario este príncipe, y qué sentido tiene seguir con la monarquía en los tiempos que corren? Para una Catalunya que avanza más deprisa que el resto de España ninguna, está claro. No ya solo para los republicanos, sino para la gran mayoría de ciudadanos, que la ven como una reliquia del pasado, con privilegios fuera de todo sentido común en el siglo XXI, e incluso repudiada y rehuida por las múltiples corruptelas, abusos de poder, y desvaríos de la misma. Con la muerte de Franco en 1975, y la coronación de su padre Juan Carlos como rey, se restableció en España la monarquía de la Casa de los Borbones. Al monarca se le puede haber otorgado, por mantener un cierto equilibrio en el estado de esos convulsos días, cierto grado de utilidad y beneplácito. Por la función de impulsar una transición pacífica de la dictadura a la democracia desde la legalidad vigente. Y de hacerlo inclusive con simpatía, credibilidad y 'honradez'. Pero ese cometido desaparece por completo en estos momentos con la figura del príncipe. San Pedro se la bendiga, quien consideré que el ‘feudalismo’ sigue siendo una opción válida. Pero lo menos que debería hacer este heredero, es inmiscuirse tan déspoticamente en los intereses del pueblo catalán, aun siendo príncipe de Girona. Sino la fuga de ciudadanos de su principado, fuera de su futuro reino, la va a acelerar de tal manera que se va a quedar sin ‘vasallos’ que lo saluden a su paso. Ni la mujer que le tendió la mano por equivocación... 

J L Herrera Vega
Ciències de l’ Informació i la Comunicació
El Comunicado
 

Entrevista a Juan Carlos Moreno Cabrera en "Para todos La 2"

Volem votar!


Vicent LunaVicent Luna


Volem votar!

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El Pacte Nacional pel Dret a Decidir (PNDD) està integrat per partits, sindicats i entitats molt diverses d’arreu de Catalunya, de moment fins a 1.653. A la trobada de dimecres passat hi va participar el govern i 54 entitats, entre partits polítics, sindicats, diputacions, ajuntaments i organitzacions socials i culturals. En l'àmbit empresarial, hi havia representants de les patronals Cecot i Pimec i del Consell de Cambres de Comerç de Catalunya. Ara bé, malgrat la seua transversalitat hi ha un punt del full de ruta que els uneix a totes elles: la voluntat i necessitat de voler votar. Ja ho va dir l’expresident del Parlament Joan Rigol en finalitzar la reunió del PNDD:”El que Catalunya planteja no té possibilitats de tancar-se si no és votant”
El mateix dia la caverna mediàtica espanyola obria els informatius amb les declaracions del president de la CEOE Joan Rosell i el de Foment de Treball Joaquim Gay, descartant implicar-se en el procés, demanant diàleg i subratllant que l'objectiu de les empreses és crear riquesa i llocs de treball i que aquest continuarà sent el seu camí, al marge del debat polític.
No cal ser massa observador per constatar que l’Espanya mesetaria comença a posar-se nerviosa en veure que el full de ruta de la Via Catalana és imparable. Per això, i entrealtres coses, dia si i dia també obrin les notícies de tots els canals espanyols amb la mateixa consigna: desprestigiar, minimitzar, manipular i palesar que el procés català no és viable. Per això és freguen les mans quan empresaris botifler com Rosell i Gay es desentenen del procés.
Tot i així, i encara que volen fer veure que l’empresariat català està en contra del procés, la realitat és una altra. Milers d’empreses catalanes i de fora han manifestat el seu suport a la crida del president Mas. Perquè anem a veure, algú pot creure’s que CiU encapçale el procés pel dret a decidir sense tindre el suport importantíssim de l’empresariat català? No, clar que no. Quan en el seu dia CiU donà el primer pas sabia molt bé el que es feia, i amb qui comptava. Que Rosell i Gay es desentenen públicament del procés és més o menys comprensible. Rosell és el president dels empresaris espanyols, què espereu que diga? Gay presideix Foment de Treball i oficialment cal fer declaracions políticament correctes.
Comptat i debatut, aquesta segona reunió del  Parlament del Pacte Nacional pel Dret a Decidir ha servit, entre altres coses, per consensuar un document, "Criteris i suggeriments per a les iniciatives al voltant del Pacte Nacional pel Dret a Decidir",  on insta  a les diferents entitats a plantejar qualsevol activitat sobre la consulta, això sí,  "des del civisme, pedagògicament i mantenint un alt nivell de cultura: no a la vulgaritat".  A més a més, també incideix en potenciar activitats lúdiques i festives que contribuesquen a un "ambient convivencial positiu".
 Així doncs, mentre que Espanya intentarà vendre ací, allà i a tot arreu la inviabilitat de la Via Catalana amb mentides, xantatges, suborns i sobretot amb la por, a Catalunya li espera un any farcit de tota mena d’actes per explicar, fins al racó més amagat, que la llibertat és a tocar i que està, ara més que mai, en la mà de tots els catalans i catalanes. I a més cal fer-ho d’una manera cívica, sense caure en les provocacions que seran moltes, i també festiva per demostrar-li al món que Catalunya és una nació pacífica i que, com qualsevol altra, té dret a decidir el seu futur. I és així de senzill perquè la majoria dels seus ciutadans així ho volen. I la manera més democràtica de decidir el futur d’un poble és anant a les urnes. Però, mentre que a Catalunya el PNDD segueix amb èxit  el full de ruta marcat, i arreu de les comarques comença a ser un clam VOLEM VOTAR!,  en canvi a l’Espanya plural de Zapatero i a la unitària de Rajoy, disfressades totes dues de “democràtica”, s’alimenten els sentiments anticatalanistes i s’encomana la por. Tot i així, per a moltes persones que ja sabem en que ha quedat l’Espanya unitària i també la plural, la Via Catalana la veiem amb molta expectació i esperança, doncs si a la fi aconsegueix l’objectiu  serà un bon exemple a seguir.

Acords, desacords i ridículs


Quico Sallés

Acords, desacords i ridículs


Havíem fet una cosa només comparable al 1936
: que ens prenguessin, tampoc no gaire, seriosament. Per desgràcia, ens coneixen molt més ells a nosaltres que nosaltres no pas a ells. És així. Trist. Però és així. Sabien que qualsevol hora faríem coses incomprensibles. I l'expectativa no els ha fallat.

Des de l'acord del 12 de desembre, amb el que es va pactar data, via i pregunta, que l'actitud de l'Estat va virar. El nivell de bel·ligerància va passar del DEFCON 5 al 4. És a dir, de la tranquil·litat a l'increment de la vigilància, de la intel·ligència i d'un enduriment de les mesures de seguretat de l'Estat enteses en tota la seva magnitud. I més tenint present que en cinc mesos hi hauria unes eleccions europees amb un sistema electoral que permet comprovar on hi ha més participació.

Immediatament Mariano Rajoy va venir a Barcelona a recordar que si no tanquen “l'aixeta (sic) del FLA” és perquè ell, magnànim, no ho vol fer. Tot i que li ho diuen. El seu ministeri d'Exteriors activa amb totes les conseqüències la seva capacitat diplomàtica i financera. Fan dir a Durao Barroso, -sí, el de la foto de les Açores- que això del procés Brussel·les ho putejarà tant com pugui.

González es fa el simpa al programa de l'Évole mentre ens deixa caure els tres-cents mil morts dels Balcans. Wert aprova la llei. Es dicta la Unitat de Mercat. El Suprem avisa i sentencia que això de la immersió ja s'ha acabat. I per rematar tots els greuges, amb el lapao com detall marca de la casa, ressusciten el Plan Hidrológico Nacional. I tot, amb la col·laboració inestimable dels 'progres', del PSOE i del neofalangisme que rau al Congrés de Diputats.

Mentre tot això i molt més ha passat, passa i passarà, aquí es fan coses rares. Molt rares. Per exemple, no hi ha llista unitària. Un escàndol, i més si es té present que farem un pa com unes hòsties. I el que encara és més escàndol -la inexistència de candidatura unitària és un pecat venial perdonable- és la incapacitat de pactar un subjecte, verb i predicat que reculli l'esperit del 12 de desembre en els programes electorals.

No només teníem l'oportunitat de donar al sobiranisme la primera victòria electoral després de l'acord, sinó que també hauríem enviat un missatge inequívoc i contundent que això és ferm, solvent i que s'hi va sense perdre temps. Però ha tornat a guanyar allò que encara és pitjor que el desacord: el ridícul
.

La foto


Eduard Voltas


La foto

«Benvolgut Príncep, m'ofereixo per organitzar-te l'agenda la pròxima vegada que ens visitis»


Hem tingut el Príncep Felip un parell de dies
 entre nosaltres, coincidint amb el Mobile World Congress. En arribar, va dir que venia a Catalunya “a escoltar”, una bona frase per a un jove aspirant al tron que visita un territori revoltat. Venir a escoltar és molt diferent de venir a renyar o venir a amenaçar o venir a dir-nos què hem de fer, que és al que ens tenen acostumats els polítics espanyols que visiten Catalunya.  Amb la intenció d'escoltar, el Príncep semblava voler marcar un espai propi i un estil diferent. Era, d'entrada, la frase d'un estadista. Vinc a escoltar.

Doncs bé, el Príncep ja ha marxat, i l'única reunió que consta que ha fet per escoltar ha estat amb el lobby del Pont Aeri. Consta perquè van cometre el terrible error de fer-se aquella foto. Tots allà posats en aquelles escales, tots mascles, tots de negre, exhibint impúdicament el seu poder, el de cadascun i el del grup. Una foto que fa anys hauria estat un encert de comunicació però que avui és un desastre absolut, perquè és percebuda pels ciutadans com una exhibició pornogràfica de poder: “aquí estem els que manem”. Una foto que demostra que en el fons els que manen no han entès res, que no han entès que l'estafa de la crisi econòmica i la revolució democràtica sobiranista han canviat les percepcions, i que allà on abans infonien respecte i despertaven admiració, ara provoquen basques.

És una foto antiga, una imatge de vell règim. Com aquella foto que es va deixar fer en Duran fa anys fent un esmorzar de luxe a la seva megahabitació del Palace. Pura ostentació de poder. Se la va deixar fer perquè en aquells temps aquesta mena d'imatges cotitzaven a l'alça: mira, en Duran, el que remena les cireres, el que influeix a Madrid, el que sap de què va tot. Però ara ja no, ara aquestes fotos emprenyen i indignen, i la gent les fa córrer per les xarxes socials acompanyades de tota mena de comentaris irreproduïbles.

Quan torni a Catalunya, si vol escoltar, li recomano al Príncep que es reuneixi amb Ada Colau per escoltar la veu dels que pateixen la crisi de la manera més dramàtica, que és perdent casa seva. O amb la Carme Forcadell per escoltar les raons dels ciutadans que l'11 de setembre vam omplir les carreteres del país per demanar la independència. O amb en Joan Rigol per escoltar la veu de les gairebé 2.000 entitats que reclamen que es pugui celebrar una consulta sobre el futur del país. O amb els líders dels grups parlamentaris que han signat l'acord per fer aquest referèndum el 9 de novembre.

Benvolgut Príncep, m'ofereixo per organitzar-te l'agenda la pròxima vegada que ens visitis. I per les fotos no pateixis, ja les faré jo amb el mòbil
.